La comida moldava ocupa un lugar menos relevante que la bebida en las intenciones de cualquier visitante. Es decir, el vino moldavo goza de prestigio a nivel mundial. Sin embargo, ya lo tratamos en otro artículo. En este te explicamos dónde comer en Chisinau. ¡Adelante!

Aviso a navegantes

Lo cierto es que este artículo va dirigido a los visitantes de Chisinau (Chișinău en rumano) que acaban de llegar a la ciudad. Se trata de un lugar en el que no muchas personas hablan inglés. De esta manera, a no ser que sepas rumano o ruso, debes tener en cuenta algunos consejos.

Lo primero que debes tener en cuenta es que se trata de una ciudad no muy grande de ochocientos mil habitantes. Además, todos los monumentos turísticos se concentran a lo largo de una calle muy larga. Se trata del Bulevar Stefan cul mare y su nombre hace alusión a Esteban III «el Grande». Fue príncipe de Moldavia durante el siglo XV y supo mantener la independencia del país a la vez que el territorio prosperaba.

catite

Clatite es uno de los platos que tanto gustan a rumanos y moldavos en los que una masa envuelve carne/Fuente: laplacinte.md

Al igual que los monumentos, entre los que destacan la Catedral de la Natividad y el Arco del Triunfo, también cuentas con lugares para comer. Si estás de paso y no te interesa la gastronomía moldava puedes optar por Andy’s Pizza. Se trata de algo similar al VIPS en España, por hacernos una idea. Ofrece un poco de todo y sus platos cosmopolitas van de la pizza hasta a sopas tradicionales.

Comer local

Son económicos y cuentas con uno nada más bajarte del bus, muchos turistas llegan desde Iasi en Rumanía. Sin embargo, probablemente quieras probar la comida local. Puedes hacerlo en un restaurante llamado La Placinte situado en el número 33 de la calle Alexander Puskin. En él podrás encontrar platos tradicionales como sarmale, mici, polenta o la propia placinta que le da nombre. Se trata de un hojaldre que puede tener distintos rellenos.

Seguramente te suenen estos platos si leíste nuestro artículo sobre Rumanía. Lo que ocurre es que los moldavos hablan rumano y su cultura es muy próxima a la del país vecino. De hecho una parte de la Moldavia histórica se encuentra en Rumanía. Lo que sucede es que tras el reinado de Esteban III distintos imperios se fueron repartiendo el territorio. El último fue la Unión Soviética, que ocupó Moldavia tras la Segunda Guerra Mundial.

Más barato todavía

Este hecho provocó que muchísimos rusos, ucranianos y otros eslavos migraran al país en busca de oportunidades. Por ello es que la gastronomía cuenta con cierta influencia de Rusia. No obstante, al ser reducido el porcentaje de población eslava, juega un papel mucho menor. Este quizá se presenta a través de distintas sopas, ya de por sí típicas de la cultura rumana, solo que en otras versiones. Por ello es que es más común tomar la famosa Borsh.

Otra opción si quieres comida local es el restaurante La Șezătoare. Similar al anterior pero más barato aún. Se encuentra en la calle Sciusev 51 y muestra un aspecto menos refinado que La Placinte. No obstante, cuando nos referimos a los precios debemos tener en cuenta que se trata de uno de los países europeos más económicos.

comer en Chisinau

Borsh con carne de res/Fuente: laplacinte.md

A pesar de su aspecto elegante, un plato de los mejores puede salir por cuatro o cinco euros en La Placinte. Por otro lado, las placintas y sopas cuestan entre dos y tres euros. Este es justo el precio de los platos más contundentes de La Șezătoare.

Comer en Chisinau la comida callejera

Para ir cerrando, te hacemos otra sugerencia. Se trata de comer en el Mercado Central. Si de verdad quieres comer barato y variado puedes optar por esta opción. En él se dan cita multitud de comerciantes que venden cualquier cosa que imagines. No sorprende tanto como un bazar turco pero cuenta con buen repertorio de puestos donde comer.

comer en Chisinau

Mercado central de Chisinau/Fuente: Tripadvisor

También nos gustaría destacar otro elemento de influencia rusa que es café. Por alguna extraña razón, la población rusoparlante gusta de beberlo a cualquier hora del día. Resulta fácil encontrar a gente disfrutándolo a partir de las diez de la noche. Esta costumbre se percibe mucho mejor en Transnistria aunque ya han conseguido extenderla por la capital. Además, les encanta probar diferentes frappés a cada cual más vistoso. También les añaden siropes para personalizar su sabor.

Así pues, te animamos encarecidamente a visitar el precioso país de Moldavia si tienes la ocasión.

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